prestamo facil lima

¿Son los préstamos para comprar automóvil en Estados Unidos una nueva bala de tiempo para la riqueza mundial?

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Los préstamos para negocio de coche a personas con escasa capacidad de suscripción van en aumento.

Una pregunta ronda las mentes de muchos analistas económicos en el mundo. ¿Es posible una repetición del desastre financiero integral de 2008? Y si es así, ¿Qué multiplicador podría desencadenarlo?

Una posibilidad inquietante que algunos empiezan a discutir es si un eventual desplome del mercado de préstamos para comprar automóvil en Estados Unidos podría tener el mismo objetivo catastrófico sobre la lozanía económica mundial que tuvieron las hipotecas subprime -“de beocio calidad”- de ese país en 2008.

Por si cualquiera necesita que se lo recuerden, cuando el mercado hipotecario estadounidense se desmoronó hace cerca de ocho primaveras, el mundo experimentó la crisis económica más holgado desde la Gran Depresión de 1930.

La razón inmediata: una avenida de hipotecas subprime. concedidas abriles antiguamente en condiciones riesgosas a clientes que verdaderamente no podían pagarlas.

Cuando millones de estadounidenses empezaron a incumplir sus pagos de hipoteca, el mercado financiero mundial tambaleó.

Hoy estamos pagando todavía las consecuencias en todos los rincones del planeta.

Pues admisiblemente, la semana inicial, una de las voces más polémicas de la televisión estadounidense, el comentarista John Oliver de la sujeción HBO revivió el espectro de una crisis afín, esta vez alegando que podría repetirse por impacto de préstamos riesgosos concedidos por los bancos a millones de estadounidenses para comprar coche.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Los intereses en estos préstamos de stop peligro son altos.

La arriesgada parecer de Oliver desató una polémica entre observadores del mundo financiero, algunos señalando los parecidos, y otros subrayando las evidentes diferencias, entre la crisis hipotecaria pasada y el problema flagrante con los préstamos para automóvil.

Muchos están de acuerdo en que hay un problema potencial.

El comba de préstamos otorgados para comprar transporte en Estados Unidos a personas con escaso historial de crédito va en aumento.

En 2015 llegó a US$ 109.000 millones, un aumento del 11% frente al año precedente según la firma Equifax. Cerca de seis millones de personas recibieron esos créditos.

El hecho que sean concedidos a personas con pobres historial de crédito hace que las firmas financieras les cobren tasas de interés muy altas para los estándares estadounidenses, que pueden calar hasta el 30% anual.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Las deudas por autos comprenden cerca del 9% del total de las obligaciones de los estadounidenses.

Lo que por supuesto aumenta el aventura que estas personas, muchas veces de bajos fortuna, no puedan satisfacer las cuotas.

Según la firma valoradora de riesgos crediticios Fitch, cerca de 4% de los préstamos de suspensión peligro para comprar transporte en Estados Unidos presentan mora de 60 días.

Y, tal como ocurrió durante la crisis hipotecaria, algunas entidades financieras que ofrecen estos préstamos, los han revendido mediante bonos, a otras firmas financieras o inversionistas.

Lo que lleva a algunos a temer que, al igual que se vio en 2008 con las hipotecas, si hay un colapso en el cumplimiento de los préstamos para automóvil, el peligro de las pérdidas se puede extender por la patrimonio.

Por otra parte, hay quienes hacen más acento en las diferencias entre el mercado de las hipotecas y el de los préstamos por autos, para mostrar que los problemas de uno no son comparables con los del otro.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Cobrar un préstamo de coche a un deudor suele ser relativamente obvio.

En primera instancia, hay una diferencia sustancial de orden de magnitud. Los préstamos de automóviles son tan pronto como el 9% del mercado de deuda de consumo en Estados Unidos. Los subprime constituyen cerca de una villa parte de esas obligaciones.

En cambio, el mercado de los préstamos de vivienda representa el 68% de las deudas personales de los estadounidenses, según Equifax.

Por lo tanto las reverberaciones que tendría en el resto de la patrimonio un problema en este sector no parece comparable, al menos a primera tino.

Más aún, los mecanismos que tienen los bancos para cubrir rápidamente los problemas que se originan cuando alguno no puede respaldar su préstamo son distintos para las casas y los autos.

Los préstamos para utilitario en Estados Unidos

Son los préstamos para comprar utilitario en Estados Unidos una nueva bala de tiempo para la finanzas mundial? BBC Mundo

¿Son los préstamos para comprar utilitario en Estados Unidos una nueva proyectil de tiempo para la hacienda mundial?

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Los préstamos para transacción de coche a personas con escasa capacidad de plazo van en aumento.

Una pregunta ronda las mentes de muchos analistas económicos en el mundo. ¿Es posible una repetición del desastre financiero completo de 2008? Y si es así, ¿Qué número podría desencadenarlo?

Una posibilidad inquietante que algunos empiezan a discutir es si un eventual desplome del mercado de préstamos para comprar coche en Estados Unidos podría tener el mismo finalidad catastrófico sobre la vitalidad económica mundial que tuvieron las hipotecas subprime -“de beocio calidad”- de ese país en 2008.

Por si algún necesita que se lo recuerden, cuando el mercado hipotecario estadounidense se desmoronó hace cerca de ocho abriles, el mundo experimentó la crisis económica más extenso desde la Gran Depresión de 1930.

La razón inmediata: una afluencia de hipotecas subprime. concedidas primaveras ayer en condiciones riesgosas a clientes que en realidad no podían pagarlas.

Cuando millones de estadounidenses empezaron a incumplir sus pagos de hipoteca, el mercado financiero mundial tambaleó.

Hoy estamos pagando todavía las consecuencias en todos los rincones del planeta.

Pues proporcionadamente, la semana precedente, una de las voces más polémicas de la televisión estadounidense, el comentarista John Oliver de la dependencia HBO revivió el espectro de una crisis afín, esta vez alegando que podría repetirse por sensación de préstamos riesgosos concedidos por los bancos a millones de estadounidenses para comprar coche.

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Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Los intereses en estos préstamos de stop aventura son altos.

La arriesgada conclusión de Oliver desató una polémica entre observadores del mundo financiero, algunos señalando los parecidos, y otros subrayando las evidentes diferencias, entre la crisis hipotecaria pasada y el problema presente con los préstamos para coche.

Muchos están de acuerdo en que hay un problema potencial.

El bombeo de préstamos otorgados para comprar transporte en Estados Unidos a personas con escaso historial de crédito va en aumento.

En 2015 llegó a US$ 109.000 millones, un aumento del 11% frente al año antedicho según la firma Equifax. Cerca de seis millones de personas recibieron esos créditos.

El hecho que sean concedidos a personas con pobres circunstancias de crédito hace que las firmas financieras les cobren tasas de interés muy altas para los estándares estadounidenses, que pueden durar hasta el 30% anual.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Las deudas por autos comprenden cerca del 9% del total de las obligaciones de los estadounidenses.

Lo que por supuesto aumenta el peligro que estas personas, muchas veces de bajos bienes, no puedan fertilizar las cuotas.

Según la firma valoradora de riesgos crediticios Fitch, cerca de 4% de los préstamos de detención aventura para comprar transporte en Estados Unidos presentan mora de 60 días.

Y, tal como ocurrió durante la crisis hipotecaria, algunas entidades financieras que ofrecen estos préstamos, los han revendido mediante bonos, a otras firmas financieras o inversionistas.

Lo que lleva a algunos a temer que, al igual que se vio en 2008 con las hipotecas, si hay un colapso en el cumplimiento de los préstamos para automóvil, el peligro de las pérdidas se puede extender por la pertenencias.

Por otra parte, hay quienes hacen más intensidad en las diferencias entre el mercado de las hipotecas y el de los préstamos por autos, para mostrar que los problemas de uno no son comparables con los del otro.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Cobrar un préstamo de automóvil a un deudor suele ser relativamente realizable.

En primera instancia, hay una diferencia sustancial de orden de magnitud. Los préstamos de automóviles son tan pronto como el 9% del mercado de deuda de consumo en Estados Unidos. Los subprime constituyen cerca de una chale parte de esas obligaciones.

En cambio, el mercado de los préstamos de vivienda representa el 68% de las deudas personales de los estadounidenses, según Equifax.

Por lo tanto las reverberaciones que tendría en el resto de la posesiones un problema en este sector no parece comparable, al menos a primera sagacidad.

Más aún, los mecanismos que tienen los bancos para cubrir rápidamente los problemas que se originan cuando determinado no puede fertilizar su préstamo son distintos para las casas y los autos.

Los préstamos para utilitario en Estados Unidos

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